SWEET FIFTEEN??
Según mi experiencia de vida los quince no son muy
'sweet' que digamos, igual los veinte tampoco... te voy a contar como los viví
para que se entienda mi no dulzura. *se
peina*
Había empezado cuarto año, en la old school seria como
primero de polimodal. Como posiblemente te habrá pasado, en este año uno tiene
que elegir una modalidad. Básicamente la elección se basa en escapar de las
materias que no te gustan. Mi caso: matemática. Puede que haya sido un poco
egoísta de mi parte haber pensado en eso y no en ir con las que eran mis
mejores amigas en su momento, PERO BUE, quién iba a hacer esas cuentas? Jebús?
No.
Académicamente hablando estaba en una nebulosa, tenia
compañeros nuevos de los cuales más de la mitad no me agradaban en ningún
aspecto, pero que con el tiempo aprendí a convivir.
Amorosamente hablando, me gustaba todo lo que nunca me
iba a dar bola. Vale aclarar que para ese momento yo poseía una dentadura
exótica, por lo que mi papas optaron por ponerme aparatos y a eso sumale que
tenia acné como el 95% de las chicas (el 5% restante sabía usar maquillaje).
Creo que eso justifica la soledad de los fifteen. #foreveralone
Lo que me parece más bizarro de esta edad son los
cumpleaños de quince, cosa que detesto y voy a explicar por qué. En primer
lugar, se supone que esta celebración marca un antes y un después: la niña pasa
a ser mujer y es un ser humano maduro, con 5 dedos de frente. Mentira
hiperbólica.
En segundo lugar, lost dignidad. Hay una sobre
explotación de soberbia, egoísmo y ceguedad en toda y cada una de las fotos que
se sacan. Encima uno después está obligado a verlas porque te aparece la cara
de la cumpleañera hasta en el plato. Alguien puede pensar en los invitados??
Last but not least, hay una falta total de criterio a
la hora del emotivo vídeo familiar que dura una eternidad y que uno se tiene
que fumar porque levantarse para cuando ya empezó queda desubicadísimo. Además
de que tenés al fotógrafo que te cacha con cara de ¨me importa un carajo¨ y
fuiste. En resumen, son fotos que a nadie le importa ver con una canción que a
nadie le interesa escuchar.
Para cerrar, estas son como premisas que se cumplen en
todos los cumpleaños de quince, que es casi como un misterio no sólo por lo que
dije antes sino que: el vestido nunca va a ser acorde al cuerpo de la
cumpleañera, de todos los invitados amigos a la larga sólo te terminas hablando
con cinco, de los familiares que asistieron al hermoso evento solo te terminan
llamando cuatro para tu próximo cumpleaños y bailando el vals nunca se van a
ver como una princesa de Disney #tansolounsueño.
A mí mis papás me habían prometido para mis quince un
viaje a Disney, tengo veinte. Sigo esperando. #NoSweet
PD: Gracias a los padres de esas cumpleañeras que esas
noches me dieron de comer *tira besitos*






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