13 de septiembre de 2015

SWEET FIFTEEN??

Según mi experiencia de vida los quince no son muy 'sweet' que digamos, igual los veinte tampoco... te voy a contar como los viví para que se entienda mi no dulzura.  *se peina*

Había empezado cuarto año, en la old school seria como primero de polimodal. Como posiblemente te habrá pasado, en este año uno tiene que elegir una modalidad. Básicamente la elección se basa en escapar de las materias que no te gustan. Mi caso: matemática. Puede que haya sido un poco egoísta de mi parte haber pensado en eso y no en ir con las que eran mis mejores amigas en su momento, PERO BUE, quién iba a hacer esas cuentas? Jebús? No. 


Académicamente hablando estaba en una nebulosa, tenia compañeros nuevos de los cuales más de la mitad no me agradaban en ningún aspecto, pero que con el tiempo aprendí a convivir.
Amorosamente hablando, me gustaba todo lo que nunca me iba a dar bola. Vale aclarar que para ese momento yo poseía una dentadura exótica, por lo que mi papas optaron por ponerme aparatos y a eso sumale que tenia acné como el 95% de las chicas (el 5% restante sabía usar maquillaje). Creo que eso justifica la soledad de los fifteen. #foreveralone



Lo que me parece más bizarro de esta edad son los cumpleaños de quince, cosa que detesto y voy a explicar por qué. En primer lugar, se supone que esta celebración marca un antes y un después: la niña pasa a ser mujer y es un ser humano maduro, con 5 dedos de frente. Mentira hiperbólica.
En segundo lugar, lost dignidad. Hay una sobre explotación de soberbia, egoísmo y ceguedad en toda y cada una de las fotos que se sacan. Encima uno después está obligado a verlas porque te aparece la cara de la cumpleañera hasta en el plato. Alguien puede pensar en los invitados??



Last but not least, hay una falta total de criterio a la hora del emotivo vídeo familiar que dura una eternidad y que uno se tiene que fumar porque levantarse para cuando ya empezó queda desubicadísimo. Además de que tenés al fotógrafo que te cacha con cara de ¨me importa un carajo¨ y fuiste. En resumen, son fotos que a nadie le importa ver con una canción que a nadie le interesa escuchar.



Para cerrar, estas son como premisas que se cumplen en todos los cumpleaños de quince, que es casi como un misterio no sólo por lo que dije antes sino que:  el  vestido nunca va a ser acorde al cuerpo de la cumpleañera, de todos los invitados amigos a la larga sólo te terminas hablando con cinco, de los familiares que asistieron al hermoso evento solo te terminan llamando cuatro para tu próximo cumpleaños y bailando el vals nunca se van a ver como una princesa de Disney #tansolounsueño.




A mí mis papás me habían prometido para mis quince un viaje a Disney, tengo veinte. Sigo esperando. #NoSweet


PD: Gracias a los padres de esas cumpleañeras que esas noches me dieron de comer *tira besitos*




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